12/11/06

Contra el cristal

Uno se para en la librería de Auguste Blaizot como un niño delante de una tienda de caramelos. Creo que las dos sensaciones son muy parecidas. Sobre todo si no se tiene dinero para comprar chucherías. Hay gente, como el editor peruano R. Ayacam que no tiene ningún interés por las ediciones de lujo. Ayacam compra de todo, cuanto más barato mejor; de saldo, en ferias, en trastiendas. Y no me parece mal. No tiene ese come-come del lujo en la literatura, de esa mezcla que tiende a la inutilidad. A mi no me pasa lo mismo; me quedo inmovil viendo este escaparate, bastante arriba del Faubourg Saint Honoré. La difícil colaboración entre la literatura y el diseño me producen un arrobo especial. Todas esas ediciones en velin de rives, las últimas poesías de Reverdy ilustradas por Picasso o los Calligrammes de Apollinaire ilustrados por De Chirico. En fin. L’argent. Como un niño pego la nariz contra el cristal y hago sólo lo que puedo hacer: pintarlo.

1 comentario:

  1. Anónimo12/11/06

    Mucha suerte con la exposición. En breve, el primer capítulo de mi novela.

    Un beso.

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