15/3/09

A la sombra de un sauce

Atravieso sin dificultad un arco de la policía. Dejo antes los objetos metálicos en una bandeja y parece que lo hago bien porque no suena ninguna alarma. Debería salir a algún lugar oficial o al embarque de un aeropuerto; sin embargo aparezco en medio de la rotonda de una variante. No hay mucha circulación. La hierba es de un verde muy oscuro y, aunque se nota que la cuidan, tiene algo de salvaje. Me inquieto un poco. No debería estar aquí. Estoy seguro de que llego tarde a varios sitios a la vez. Ahora es verano. Exactamente principios del verano. Estoy de pie sobre la hierba de la rotonda y un coche lleno de jóvenes se detiene para preguntarme una dirección. Viajan con las ventanillas bajadas porque no tienen aire acondicionado. No parece importarles. Como no tengo facilidad para hacer indicaciones precisas, cavilo durante un momento y al bajar la vista veo en el arcén el cadáver de una mujer semidesnuda que agarra en su mano derecha un pene mutilado. Aparto la vista sólo para comprobar que unos metros más allá, casi oculto por la sombra de un sauce, yace el cuerpo del hombre, con las manos sobre lo que quedó de sus genitales y las rodillas encogidas.

4 comentarios:

  1. Qué gráfico y desasosegante.

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  2. Anónimo15/3/09

    ¿y qué quieres decir? qué pestiño.

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  3. El título parece catalán. Revíselo.

    Buenos días,
    Mario

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  4. Gracias Nau G. Es el efecto buscado. En realidad el efecto me encontró a mí.

    ¿Pestiño? ¿Qué es pestiño?

    ¡Sr. Moliner! Me extrañaba su ausencia. Dudaba entre una improbable mejora en mi redacción o algún problema de salud por su parte. Gracias por su corrección.

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