En 1924 Karl Löwith salió de Alemania en tren hacia Verona. Ya no podía dar clases en la universidad, su círculo de amistades era cada vez menor y muchos de sus colegas no arios había partido al exilio.
Löwith había luchado en la I Guerra Mundial y sus sentimientos patrióticos no le permitieron ver enseguida el desastre que se avecinaba.
Löwith había luchado en la I Guerra Mundial y sus sentimientos patrióticos no le permitieron ver enseguida el desastre que se avecinaba.
“No puedo negar –dice Löwith-que el lema que yo mismo escribí en mi diario navigare necesse est, vivire non est, conduce, con muchos rodeos, pero directamente, de Nietzsche a las frases heroicas de Goebbels.”
Cuando los acontecimientos hicieron obvio que la cuarta parte de su sangre de ascendencia judía no le permitirían vivir tranquilo o ni siquiera vivir en Alemania, se marchó a Italia. La elección no fue acertada porque al tiempo se promulgaron las leyes raciales. En el barco Suwa Maru, Löwith viajó a Japón donde escribió Mi vida en Alemania antes y después de 1933. Era la carta de presentación para el concurso de la Widener Library de Cambridge (Mass.). En 1941 llegó junto a su esposa a Estados Unidos, cuando la vida en Japón se les había hecho ya muy complicada. Regresaron a Alemania en 1953.
Mi vida en Alemania antes y después de 1933 es un retazo de historia apasionante contado sin saber todavía todo lo que estaba sucediendo en su país. La sinceridad del autor a la hora de describir sus dificultades para separar judaísmo y patriotismo se suceden a lo largo del libro. Casi al final cuenta Löwith la anécdota de un judío alemán al que entrevistan para un puesto en una escuela judía. Le preguntan al aspirante acerca de su postura sobre el germanismo y el judaísmo.
Cuando los acontecimientos hicieron obvio que la cuarta parte de su sangre de ascendencia judía no le permitirían vivir tranquilo o ni siquiera vivir en Alemania, se marchó a Italia. La elección no fue acertada porque al tiempo se promulgaron las leyes raciales. En el barco Suwa Maru, Löwith viajó a Japón donde escribió Mi vida en Alemania antes y después de 1933. Era la carta de presentación para el concurso de la Widener Library de Cambridge (Mass.). En 1941 llegó junto a su esposa a Estados Unidos, cuando la vida en Japón se les había hecho ya muy complicada. Regresaron a Alemania en 1953.
Mi vida en Alemania antes y después de 1933 es un retazo de historia apasionante contado sin saber todavía todo lo que estaba sucediendo en su país. La sinceridad del autor a la hora de describir sus dificultades para separar judaísmo y patriotismo se suceden a lo largo del libro. Casi al final cuenta Löwith la anécdota de un judío alemán al que entrevistan para un puesto en una escuela judía. Le preguntan al aspirante acerca de su postura sobre el germanismo y el judaísmo.
"Me niego a contestar a esa pregunta. –Respondió. –Si alguna vez en la vida me torturaran y partieran en dos pedazos, entonces sabría dónde está mi corazón que tiene una posición asimétrica; también sabría que no sobreviviría a esa operación; pero no me torturen con esa pregunta cuyo sentido verdadero es ponerme en peligro de muerte, y debo rogarles que me dejen entero."
El libro está publicado en La balsa de la medusa, traducido horriblemente por Ruth Zauner y revisado, si a tal cosa se le puede llamar revisión, por Andreas Lotha. Los errores gramaticales, la ausencia de tildes y las faltas de ortografía no deben desanimar al lector. Desde luego el texto se merece un tratamiento mucho más cuidado.
El editor Ayacam me recomienda vivamente que lea los textos escritos por Löwith acerca de Heidegger.
Sin embargo no parece que Heidegger llegara a formarse un gran concepto de Löwith. En Una sobria inquietud, la biografía escrita por Enrico Donaggio, Heidegger dice de su discípulo que "es un hombre extremadamente agudo y erudito, pero que no sabe pensar. Y más tarde: "Si se concede una cátedra tan prestigiosa a un personaje como Löwith más valía renunciar a la profesión de filósofo."
No ceo que éste sea el menor de los motivos que impulsó a Ada Löwith a publicar el manuscrito encontrado después del fallecimiento de su esposo: alguna de las frases dedicadas al Heidegger hombre son demoledoras.
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