17/5/07

Confesiones

Una posibilidad entre otras es equivocarse precipitándose. Tentar el error, hasta cometerlo. Bueno. Es una forma de hacer las cosas. Abalanzarse sobre el objeto, asediarlo sin descanso hasta privarlo de respiración. Puede ser. Hace falta distancia. Carezco de distancia y cuando me es imprescindible tengo que hacer tal esfuerzo para imponérmela que me provoca un enorme cansancio. La distancia en mi caso equivale a la no acción. No hacer tal cosa. Esperar a que tal otra suceda sin que yo intervenga. Para mí todo eso equivale a un suplicio. La no intervención me desgasta profundamente. No “estar haciendo” supone un esfuerzo que quintuplica el hacer y ese hacer, generalmente no provoca resultados positivos

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