28/4/07

El reverso

El secretario de la villa de A. me deja la llave del desván donde se aloja la maquinaria del reloj. Hace tiempo mi padre me contó algo acerca de una pugna sobre dónde debía comprarse y la división entre dos grupos de concejales con puntos de vista diferentes sobre la calidad de los relojes nacionales o extranjeros. Ahora, en la pared, junto a los engranajes blanqueados por las cagadas de las palomas, hay un cajetín azul con dos lucecitas desde donde se transmite puntualmente la orden para que el martillo golpee la campana del Ayuntamiento y dé la hora. Me acerco a la esfera del reloj, por detrás, desde dentro del desván y veo el tiempo desde el otro lado.

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