4/3/06

Limbo

En un momento determinado, a cualquier hora del día, incluso en sueños, uno se pierde. Como si llegara al borde de algo. No tiene por qué ser un precipicio. Puede ser una tela que cuelga; el telón de un escenario. No; más fino. Un limbo. Puede ser una línea cuyo significado no alcanzamos a entender, algo que nos desconcierte y al mismo tiempo nos haga saber sin ninguna duda que estamos perdidos. Es muy posible –suele ser siempre así- que, sin hacer ningún esfuerzo, la propia situación nos devuelva al lugar en el que nos hallábamos. Entonces comenzamos a echar de menos el no-lugar apenas vislumbrado y maldecimos el desconocido mecanismo que nos trae de vuelta.

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