13/9/05

Hachazos

Dice ud. Sr. Pynaqui :“¿Y si perdemos el arte después de rondarlo? ¿y si lo abandonamos o él nos abandona y se establece como un recuerdo? o ni siquiera eso, liberarnos de la ansiedad de la representación de la acción, de la búsqueda de un lugar o de un objeto especulativo a remolque de la vista, de la exigencia, de la trayectoria profesional.”


Creo que da ud. en el clavo. Y le propongo, sin ánimo de nada, (casi) como un juego, que diga si alguna vez ha sentido la carga del trabajo estético sobre usted. Es decir: si, como otras personas en otros ámbitos, ha dicho alguna vez “alguien tiene que hacerlo.” ¿Es el arte una maldición como el sudor de la frente? ¿Se trata sólo de rondarlo o abandonarlo, o es una cadena con bola?

A propósito, habla ud. de representación, que para mí vale. Pero no creo que sea suficiente para ud. que niega con frecuencia la relación de la estética y el lenguaje.

Recordará a Barthes zanjando la cuestión acerca de si la fotografía es o no un arte. Es una pieza del puzzle, pero su argumentación era soberbia. Me pregunto si en algún sitio estará zanjado el problema del puzzle total, el problema de la utilidad del arte.

Este salto es excesivo para mí. Da un poco de cosa asomarse al vacío de las necesidades. El punto muerto y freno de mano (relativo) de Oteiza, frente a la directa de Rothko no acaban con la cuestión y en cuanto hablamos del asunto, el discurso queda enseguida edulcorado por el propio contenido y por las familias de palabras que hacen referencia a aquél. Sus preguntas, estimado mr. Pynaqui dan miedo, porque una cosa es revolotear alrededor del asunto y otra darle un hachazo.

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