20/9/05

Enemigo que huye

De vuelta. Al menos, en cuanto a la belleza, algo hemos ganado. El valor de lo bello ha ido girando como una aguja enloquecida por el influjo del imán y ha acabado por perder su sentido tautológico. Tampoco funciona como referencia. Se ha convertido en algo insustancial. La belleza es algo con lo que ya no hay que lidiar. Su rastreo se ha vuelto inútil. Los cánones han desparecido; nos reímos de ellos. Podemos juzgar o emocionarnos frente a un cuadro o un vídeo pero, posiblemente no lo haremos en razón de su belleza. La hermosura huye y no hacemos nada por retenerla. Al contrario, celebramos su huida y delatamos a quienes pretenden la reinstauración. Hay un interregno en el que se aprovechan los pocos ropajes que dejó al salir de palacio, pero está claro que las telas no durarán mucho tiempo y entonces nos enfrentaremos al motivo desnudo. Es posible que, más tarde, le toque el turno a éste último. Ya se van escuchando avisos. Si quienes conspiran para derrocarlo no han tenido éxito, es por su falta de programa; en el momento en el que la ideología esté preparada para explicar su defenestración, el motivo tendrá los días contados. Nos hemos acostumbrado fácilmente a la ausencia de lo bello, tal y como se entendió en el pasado, y apenas percibimos que esto no ha hecho más que empezar.

2 comentarios:

  1. Mercedes Alvarez21/9/05

    Es cierto. Me recuerda a Balthus, que poco antes de morir dijo algo así como: "Todo mi mundo se ha muerto. Es como si lo feo hubiera invadido el planeta". Hoy en día, como decís, lo hubiéramos crucificado. Y tal vez entonces también.

    Lo que no me termina de quedar tan claro es eso de que no ha hecho más que empezar. No sé. Creo que aquí, como en todo, puede haber un retorno. ¿Por falta de programa? Es posible, porque la falta de programa es inherente al mundo "posmoderno". Pero de la ironía no se puede vivir eternamente.

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  2. Para bien o para mal, después de la belleza. desaprecerá el motivo -el tema- y es muy probable que sólo quede la estructura. Ya hay producción artística abundante que juega a dejarla al descubierto, muchas veces con fracasos evidentes, otras con aciertos. Incluso en la literatura: los libos de Vila-Matas parecen mostrar el entramado del papel sobre el que están escritos. Es falso, pero el autor pretende que -sin que desaparezca el tema- prime el armazón. La libertad para no decir nada, se convierte muechas veces en tiranía, porque decir algo está un poco demodé. El tema está pasado de moda. Asistiré con gusto al desvanecimiento de la estructura por el puro placer de ver qué queda después. Dios nos dé salud.

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