31/8/05

La hora del almuerzo

El tren que enlaza Orly con el metro no tiene conductor. Parece que va hacia Antony por su cuenta y riesgo. Ya hay algunos metros en París que funcionan igual, pero en este tren, el paisaje se ve de frente. La vista es libre y remite más a los entresijos del sistema automático que al gusto de la contemplación. Puedo decir que ya tengo una edad porque me sorprende el invento, porque siempre que lo uso, pienso si habrá alguien encargado del automatismo y si no será precisamente ésta su hora de almorzar. Si fuera más joven no tendría esas preocupaciones. Me acuerdo de Schwarzenegger en Desafío Total como pasajero de un taxi conducido por un autómata. No disfruto de la vista. A lo lejos viene otro tren. Seguramente por las vías paralelas, pero de momento no puedo distinguir si esto es así. Êsta noche no me he asustado con las turbulencias del avión cuando atravesaba la tormenta ni con los gritos del pasaje. Ya se sabe que el piloto tiene las mismas que tú de llegar a casa. Pero ahora veo el tren que se acerca y no me gusta. Quisiera estar seguro de que viene por donde debe.

2 comentarios:

  1. Disculpa un par de correcciones.
    Antony y Desafío Total. La primera es incomprensible.

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  2. Gracias. Las prisas no son buenas.

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